Oración arraigada en las Escrituras
Una oración evangélica fundamentada en principios bíblicos, que busca refugio, confianza y una vida fiel.
Señor, abre mi corazón para que pueda orar desde Tu Palabra.
Tú hablas y el mundo llega a existir, y aun así te inclinas para escucharme. Cuando las Escrituras te llaman bueno y misericordioso, cuando dicen que me escuchaste aun antes de que hablara, recibo estas verdades como una promesa en la que puedo descansar. Mi alabanza no tiene que ser elocuente; Tú cuentas mis suspiros antes de que se conviertan en palabras.
Cuando la duda se acumula como una nube, recuerdo que eres mi refugio y mi fortaleza. Cuando el temor parece más fuerte que mi fe, recuerdo que tu amor ha sido derramado en mi corazón. Y cuando el cansancio pesa sobre mí, recuerdo que tu yugo es fácil y tu carga es ligera.
Por eso vengo con serena sencillez: confieso mi debilidad, doy gracias por tu bondad, te pido que otros encuentren el camino hacia ti y pongo en tus manos todo lo que no puedo llevar por mí mismo.
No oro con garantías que ofrecer, sino con la certeza de que eres fiel a tu Palabra. Que mi oración sea una respuesta viva a lo que has dicho, y que tu nombre sea honrado en todo, hoy y siempre.
Amén.